Crónicas del Karma II – Idilio narrativo parte 1

Enjoy KarmaEste pequeño fragmento fue hallado y se le dio la importancia correspondiente, como a los manuscritos de Nag Hammadi, como a La Gioconda que nos ve con su media sonrisa de lado. Es así que los científicos están en pugna de quién fue la autoría de… de… esta cosa dividida con títulos diferentes.

Mi gato controla mi vida

Hace poco, poco tiempo atrás existía una mujer en Carolina del Norte…

¡Esperen un segundo! ¡También pasaba su tiempo en Palm Springs, no nos olvidemos!

… y que pasaba su tiempo de descanso en Palm Springs, Los Ángeles, el sitio que es llamado “el patio de las estrellas”  el cual posee algunos de los campos de golf más famosos del mundo. Así, esta mujer rubia, a la que llamaremos “KG”, trabajaba de investigadora y consultora de marketing, día tras día intentando ganarse el pan con el sudor de su frente, hasta que un buen día vio el toque de Midas, la llave maestra para hacer más dinero del que tenía…

¡No dijiste que tiene un doctorado en investigación (PhD) de periodismo, ni que trabajó como profesora!

(Ignora la voz).

… Como les decía, en 2002 se encontró con el rey Midas en persona. En parte, su gato tuvo todo que ver en ello.

Ella trabajaba diez horas al día, como cualquier persona normal que se precie de la esclavitud del capitalismo y las ansias por poseer objetos innecesarios y, además, para mantener su estatus veraneando en Palm Springs, por supuesto.

Pero el gato de KG, llamémoslo “Minino” para preservar su identidad, un buen día del año 2002 se pavoneó por encima de su teclado porque quería captar su atención y escribió, con sus finas patitas, algo en su buscador mientras se encontraba online.

Por supuesto que Minino tenía urdido un plan maquiavélico para convertir a su ama en una manipuladora de masas mediante el lavado cerebral de cientos de miles de mujeres romanticonas que leen novelas rosas al tiempo que imaginan que su “princesa azul” —porque aquí estamos hablando de lesbianas—, que su amada aparecerá y las rescatará en su poderoso BMW, que “les sacudirá el piso”, que ella las sacará de sus miserables y garrapatosas vidas y las llevará al cielo… Y entonces, Minino colocó en el teclado: “XENA” y le dio Enter.

KG, por supuesto, retó suavemente a Minino, quien elevó su cola ofendido y, posteriormente en ese mismo día, ella encontraría que todo su armario había sido arrojado al suelo y utilizado como una felina cama, ahora llena de pelos.

Así, KG tropezó con el mundo Xenite. Por casualidad. Casi sin querer.

Descubrió, investigando, que algunas de esas mujeres se habían convertido en exitosas autoras, noveles que escribían ficción para lesbianas y ella quiso ser parte de ello. ¡Sería como el cielo! ¡Como tener un orgasmo! Bueno, aunque eso no se lo diría a su pareja, pero así lo pensaba ella.

Así que la rubia, que no tenía ni un pelo de tonta pero sí de trepadora, comenzó a escribir una novela básica de amor: chica rica, chica normal, y las unió en un terremoto —porque hay que darle emoción al relato y quitar al marido del medio—. Pero como cualquier psicólogo les podría decir, la psiquis de una persona se deja traslucir en su accionar, en este caso en su obra, y la mujer debió meter un concesionario de alta gama porque no puede con su genio altanero y sobrador.

¿¿¿Qué estás diciendo de KG???

¡¡¡Qué es una engreída, fríg***, per*** manipul*** sin corazón!!!

¡Mentira!

Okay, volvamos atrás en el tiempo, antes de Minino y la cuestión de aquella página.

Años atrás, cuando KG todavía era una persona normal y vio aquella mina de oro, muchos de los que allí se reunían como la fogata de Xena, pero en la vida real —o más bien, virtual—, crearon una pequeña editorial. Así ellos publicarían sus libros, porque los pobres bardos también tenían su corazoncito sensible y deseaban llegar a un poco más de público si podían. Eran pobres. Unos pobres bohemios (léase con música de violines en una triste melodía).

Entonces KG, promovida por el maquiavélico Minino que dicta cuándo comienza su día…

¡Estás inventando!

¡Lo dijo en una entrevista y ya cierra tu boca! (Le pega).

… Bien, como seguía diciendo, Minino le sugirió que se uniera a esas locas y pobres bohemias, que sacase provecho de ellas para publicarse y así lo hizo la rubia, siempre fiel a los mandatos de su gatito.

Posteriormente, cuando una editorial la convocó, tal y cuál como político que busca un escaño, ella se dio vuelta como una media y se fue con ellos, sacando la lengua y haciendo gestos obscenos a las pobres bardos. Sí, ahora KG era poderosa, se sentía poderosa porque fue publicada y más, Minino siempre le susurraba por las noches que humillara a todas, que escalara, que no se quedase allí.

El gato rezumaba codicia por cada pelo que tenía y así manipulaba a su ama.

Su ama, ni siquiera prestaba tanta atención a su pareja como a su gato o familia.

Según ella y su gato, su familia y amigos ahora la envidiaban por poder trabajar en pijama, a las horas que quisiese, todo el día en la computadora. Ella podía viajar en avión y trabajar, podía tener sexo y estar pensando en cómo adaptarlo a su futuro libro, ella podría torcer las voluntades para obtener prestigio.

Y de hecho, lo consiguió, conformó parte del jurado de los poco respetables premios gay y lésbicos a la literatura —si se le puede llamar literatura—, y se premió. Oh, sí, el Minino le dijo que lo hiciera al igual que dictaba cuándo hacer todo.

Ella ya no tenía que soportar personas, ni tenía que darse publicidad a sí misma ahora que era importante, ahora que había dejado de lado a las pobres almas, que se había despegado de todo para ir tras los premios, ella quería más y la ambición era irresistible. Fue su “sacudón”, aquel instante en 2002 en el que encontró una forma de usufructuarse a sí misma.

Las pobres lesbianas de cerebro lavado ahora la catalogan de “humana”, si claro, si hablamos de los siete pecados capitales es humana… Perfectamente humana.

Sus gustos personales, después de todo, no se pagan solos: cruceros, golf… Y sus personajes desprenden tanta humanidad que me hacen llorar. Podríamos colocar a dos robots juntos en sus novelas los cuales perfectamente harían el papel de la parejita puesto que, en general, siempre hablamos de trabajo y más trabajo que por ende, genera dinero o, la variante es: sin dinero. Así nos marca su psicología personal que se traduce en…

¡Protesto, Su Señoría!

¡Esto no es un juicio, tonta!

Pero… Pero… ¡Te oí todo lo que decías de la pobre…!

¡Agh!

¡Ella no es capitalista, y no se auto-premió!

No, por eso forma parte de los Lambda. Sí, sí.

Y en la historia puso el sticker de “¿Qué haría Xena?” en el auto de…

¿¿¿Y??? ¡Todas las tontas cayeron con eso! ¡Xena no cobraba nada por su trabajo! ¡¡¡NADA!!! ¡Es anti-Xena cobrar! ¡Cualquier buen Xenite lo sabe! ¡Gabrielle ganaba monedas haciendo de bardo en…!

¡Pero son tiempos actuales!

(La golpea de nuevo). Tuve que hacerlo, odio a los extremadamente capitalistas y defensores de pobres y ausentes.

Me perdí con tantas interrupciones, así que repasemos las profesiones de los personajes ficticios de KG: marketing, vendedora de autos de lujo, abogada, militar, desempleada, atención al cliente en un hotel (que semeja más a una prostituta de hotel), profesora. Ya sé, la mitad les sonó a que es ella.

Deben recordar que la pobre KG solo desea la gloria y a sus cerebros de zombies se lo da de cenar a Minino que ama los sesos bien jugosos a la parrilla. Él se lo exige como a la rubia su cuerpo le ordena su café diario para así disfrutar de esa bola de pelos dictando cada una de sus acciones del día.

Ella cree que es poderosa… Pero en realidad es el maligno felino el que controla todo desde las sombras.

Aviso: Ninguna rubia ha sido lastimada en la creación de este cuento, pero varias personas han aparecido extrañamente arañadas tras hablar mal de los gatos.

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